EL DESAPARECIDO RODRIGO DEL ROSARIO DE LAS MERCEDES IGLESIAS.
Hola mis amigos, SÍ, es verdad, he estado ma’ desaparecido que Hanz Pozo, pero no es porque mi mente enferma halla dejado de producir estiércol para escribir ¡NO!, nada de eso mis niños, la verdad es que ya no estoy trabajando en el negocio familiar, me fui, renuncié, me viré, ¿por qué?, se preguntarán, bueno, la respuesta es “PORQUE SE ME PARO MI TONIFICADA RAJA” y, la verdad es que últimamente he estado demasiado ocupado durmiendo hasta las tantas de la tarde y viendo mi teleserie favorita EL REY DEL GANADO. Es por eso mis fieles lectores (¿?), que no he escrito con tanta frecuencia, ¡pero no desesperen mis buenos amigos!, volveré.
De hecho comenzaré ahora, contándoles una vivencia un tanto FOME, pues debo reconocer que la inactividad de estas últimas semanas me han convertido precisamente en un tipo un tanto más FOME, pero bueno, que se le va hacer, total pa’ la cantidad de wueones que me leen, no tengo pa’ que tener libreto, es triste decirlo, pero es así, de hecho, las emocionantes aventuras de DON OLGA tuve que bajarlas de la parrilla programática, ya que, el rating online que entregó la primera semana, fue aún más triste que los que entrega la teleserie del 13 “DESCARADOS”, jajá, ohhh, esa wuea si que es mala, en fin.
Bueno, les puedo contar que entre mis innumerables pasatiempos, se encuentra el de andar en bicicleta. La cosa es que el otro día, Salí andar para la quebrada de Macul y la verdad es hay bastantes piedras por el lugar, bueno, por eso es que me equipé con una bicicleta de montaña de última generación, jajá, que se creen que andaría por esos lares con una “JUANITO MENA”, como las que me regalaba mi desprendido padre, ohhhhh no.
La cosa es que en un momento llegue a la altura de la universidad Adolfo Ibáñez y la verdad es que Santiago se veía radiante bajo esa espesa capa de SMOG. El asunto es que luego de estar un instante apreciando el paisaje sintiéndome un total y absoluto deportista, llegó el momento en que debía descender.
Y así lo hice, comencé a regular los cambios y la bicicleta tomó bastante velocidad, realmente me sentía lo máximo, mi cara de raudo llegaba a sentirla con el viento golpeándome la cara, era genial, hasta que en uno de los pasajes de mi descendiente trayecto comienzo a observar que el terreno se me colocaba bastante rocoso, por lo cual, comienzo a tomar mis precauciones.
Una vez que estaba de lleno entre las piedras y bajando a gran velocidad, afirme fuertemente el manubrio y me paré sobre los pedales un tanto erguido, con el fin de darle mayor aerodinámica a mi liviano vehiculo.
La verdad es que mi descenso estaba resultando ser bastante exitoso, pero en un momento el terreno comenzó a ponerse peligrosamente rocoso, pues, ya no eran simples piedrillas ¡NO!, eran literalmente un sin fin de camotes tirados por los que mi bicicleta transitaba a gran velocidad. Realmente en ese momento me puse nervioso, tome firmemente el volante y me dije a mi mismo “Rodrigo, esta wuea’no te la puede ganar, no seas longi”, pero de nada sirvió, llegado el momento logré divisar una roca tan grande que mi propio inconciente me dijo “filo wn’ CAGASTE”, en eso me encuentro sobre el meteorito de mierda, que me hizo encumbrarme fácilmente su medio metro y, estando ya en el aire me dije en fracción de segundos “tranquilo Rodrigo, lo peor ya pasó”, GRASSO ERROR!!, porque al tocar tierra, si bien la bicicleta siguió su curso, el rebote de mi cuerpecito fue tal, que mis coquitos aun flotaban por los aires amasados por mi tan cómodo sillín, OH SÏ, duele.
Hasta pronto Amigos.
ATTE: Rodrigo Iglesias, un tipo con tiempo.
LAS INOLVIDABLES HISTORIAS DE DON HOLGA.
Hoy es un día muy especial, pues en este preciso momento, comenzare a redactar mi primer trabajo literario.
Mi narrativa apuntara directamente a la historia de un personaje solitario al cual llamé DON HOLGA, un diminutivo de holgazán. La historia del personaje la recopilé de mis tiempos estudiantiles, precisamente en la enseñanza media (año 96 - 97, cursaba primero o segundo medio), cuando felizmente pertenecía al colegio personalizado LA ARAUCARIA Nº 8.576, 5 X 24. De Santiago.
Y bueno, que les puedo decir, mi experiencia en dicho establecimiento fue realmente una aventura. Pertenecí aproximadamente cinco años a ese colegio y, la verdad es que fue una vivencia adrenalínica de principio a fin.
Mi Padre, un hombre muy esforzado, me dejaba todos los días religiosamente a las 7:00 hrs. En la puerta de mi centro educacional, lo cual me llenaba de dicha, pues el solo hecho de llegar a la sala del “1ero Q” y verla completamente vacía una hora antes de la entrada oficial, francamente me volvía loco de felicidad, ya que, el saber que tendría que esperar ¡UNA HORA! a mis tiernos compañeros, cagao’ e’ frío y hasta que me saliera pasto en los testículos por el NO rápido trámite, era de un realismo mágico insuperable.
En fin, no quiero ahondar más en detalles e iré directamente al momento en que conocí a Don Holga.
Un día mientras esperaba solitario en la sala el comienzo de la jornada, entra súbitamente al lugar con escoba en mano, un hombre de aproximadamente 40 años, tez morena, chasquilla de mimbre y una ensalada dental de proporciones. En ese preciso instante levanta su cabeza y me ve a mi sentado en un rincón del aula, raudamente me consulta “¿tan temprano compare’?”, yo sin conocerlo le contesto; “sí wn, es que mi viejo pasa a dejarme primero a mi y, luego a mi hermano chico, que entra a las 7:50 hrs. Por eso que estoy aquí ma’ temprano que la chucha, aparte que pal’ colegio del Nene hay su pique’, así que aparte de que el wn’ entra 20 minutos antes que yo, hay que sumar el tiempo de traslado del breas’, es pal’pico po' wn’”. Don Holga, me quedo mirando pasmado, preguntó una wuea’ protocolar que solo se respondía con un “sí” y yo sin embargo lo saturé con información. Al darme cuenta de aquello, puse una sonrisa bastante wueona’ y vuelvo al ataque; “Sorry ¿Don?”, “Pancracio” me responde Don Holga, “Don Pancracio (le digo), jajá, sorry que le contara tanta wuea’, pero resulta que estar aquí solo esperando como wn’ ¡UNA HORA!, le prometo que veo a un ser viviente y casi me imagino al Señor Wilson de la película El Naufrago”, jajá, debo reconocer que acabo de mentir, por que ese Film, fue posterior al año 97, pero filo’, le dije una wuea’ parecía. Don Holga sonrió.
De ahí en adelante mis mañanas no fueron tan tediosas, conversaba su buen rato con Don Holga así que no me daba ni cuenta como pasaba el tiempo. A medida que este personaje comienza a tomar confianza en el colegio, pudimos darnos cuenta con otros compañeros, que a este señor se le quitaban las ganas de trabajar aproximadamente a las 8:00 hrs. O sea, pal loco’ media hora de barridas eran ma’ que suficientes y agotadoras.
Para nosotros, no era ningún problema el que Holga fuera efectivamente un holgazán, de hecho nosotros también lo héramos, además, este Eñor era súper tela’, el problema fue cuando lo empezó a cachar el inspector Marc “El Militar” Contreras, uffff, ese wn’ si que era pesao’, no tenía na’ que ver con wueas, definitivamente no le aguantaba mierda a nadie, igual tengo buenos recuerdos de él también, pues el loco era estricto ¡PERO BUENA ONDA!, jajá.
La cosa, es que en ese tiempo, la sala del “1ero Q”, se encontraba ubicada en el primer piso del establecimiento educacional y, detrás de esta, había un pequeño patio. Ahí se instalaba Don Holga después del último recreo que era el de almuerzo a dormir como un lirón.
Como Don Holga se situaba precisamente detrás de nuestra aula, nosotros al darnos cuenta que estaba ahí, abríamos una ventana y comenzábamos a susurrarle; “ANDA A TRABAJAR HOL-GA-ZÁN”, jajá, lo wueviabamos ma’ que la chucha, de hecho era tanto la wuea’, que de repente el loco nos cachaba se paraba y nos decía con una tímida sonrisa Angelical “Déjense e wuiar’ pendejos siusasumaresss” jajajajá, era pa’ cagarse e’ la risa.
Deben tomar en cuenta que la situación era doblemente chistosa, porque al estar a las 15:00 hrs. Cagao’ de calor, escuchando una clase tediosa y de pronto toparse con este personaje extremadamente divertio’ y barsa, era lo mejor, por que el wn’ se reía solito cuando le deciamo’ que trabajara, así que estaba plenamente conciente de que era tan capiador y sacador de vuelta como nosotros.
Bueno, ya me extendí mucho, así que dejaré esta historia en un CONTINUARA…
¡Hasta pronto amigos!
Atte.: Rodrigo Iglesias, otro Holgazán.