Aquí esta nuestro imagotipo.
Las cuerdas
Carlos Bajoman
Nicol vocalgirl
Rodrigo Bateroman
Cerdo Manager izq. y Juan Carlos guitarraman der.
Bateroman
Rodrigo Bateroman izq. y Cerdo Manager der.
Guitarraman
NOCHE DE COPAS Y PARRILLADAS FLAITES
OH sí, mi salida nocturna de ayer fue toda una porquería, y porqué no decirlo, si desde que llegamos al “excéntrico” restaurante, nos dimos cuenta de inmediato con mi padre y dos amigos más, que la atención no sería del todo rimbombante. La razón por la cual nos quedamos ahí, aún no la sé, en fin.
Eran aproximadamente las 19:10 hrs. Y, nos disponíamos a entrar en el “lujoso”bar, restaurante y manifestaciones The Big Niple. Al instalarnos en el lugar, se aproxima a la mesa una sensual y bigotuda mesera o garzona que gentilmente nos pregunta “que se van a sevise’”, a lo cual respondimos; Un shop(para mi padre), vino(para Gonzalo) y dos piscolas, una para claudio y otra para mí.
Pasaron unos cuantos minutos y llega la mesera con el shop y el vino. Victima de la galopante sed que en ese momento me aquejaba, consulte en el acto ¿y los combinados señorita?, ¡Ah, sí!, Dé inmediato apuesto señor. (jajá, lo de señor lo agregué yo, bueno en realidad lo de apuesto también)
Al cabo de un instante, se presenta nuevamente la mesera, informándonos esta vez, que solo quedaba bebida blanca ¡chemimare!, Le dije que no había problema, que de igual forma las trajera, a esas alturas ya me estaba tomando hasta las molestias.
Finalmente llegó con los esperados combinados. Al dejarlos sobre la mesa, le pedí a la señorita que nos trajera unos hielos, puta’mínimo que se pegara la escurrida ella, pero en vista y considerando...
La cosa es que pasaron como unos 15 minutos más y las cagas’ de hielos todavía no llegaban. Mi Papá ya iba como en el segundo shop.
En eso pasa la mina’ y le pregunte que chucha’ pasaba con los putos’ hielos, a lo cual respondió de una forma un tanto “imbesil”aclarando que los hielos VIENEN Y VAN, así que habían enviado a buscar... (¿?), A comprar querrá decir refuté “jiji, bueno sí”, me contesto “¿por mientras le traigo limoncito?”, Claro muchas gracias dije, al sentir tanta consideración al incluirle los limones a nuestros combinados, eso no se ve en todos lados.
Entre wueveo’y wueveo’, estuvimos fácilmente una media hora esperando las cagas de hielos, con los vasos servidos sin poder degustarlos. Pero como no hay mal que dure cien años, finalmente llegaron los tan ansiados hielos.
Después de beber, jugar naipes y rememorar, lógicamente nos entró la hambruna, así que consultamos a la señorita las especialidades de la casa, dándonos a escoger entre sándwich y “parrilladas” que fue lo que terminamos comiendo.
Mientras devorábamos nuestro festín, pudimos saborear con total gusto la novedosa preparación de ¡FIDEOS FRITOS!, QUE VENIAN EN NUESTRA PORCIÓN DE PAPAS FRITAS, jajá, la wuea’ ya era como mucho, pero en fin, igual la dejamos pasar.
Cuando terminamos nuestra fabulosa cena, Gonzalo fue a tomar el brasero para correrlo de la mesa, pero distraídamente lo tomo sin servilletas en sus manos, así que al darse cuenta se asusto y lo soltó rápidamente, pero de inmediato se percató de que las manillas estaban frías y, no eran solo las manillas, sino que el utensilio completo se encontraba de la misma manera, así que levantamos la tapa y nos dimos cuenta que la porquería contenía dos carbones enanos, todos roñosos y además helados, jajajajajá, ahí ya me dio ataque e’risa.
Lo mejor fue cuando le pedimos a la niña que retirara el brasero porque nos estaba calcinando, wueviando cada uno con un carbón en la mano, jajajajajajá.
Bueno, esa fue otra fascinante vivencia de Rorito.
Atte.:Rodrigo Iglesias, un adicto a los fideos fritos.










